En CANIGOOIL llevamos años dedicados a lo que mejor sabemos hacer: producir aceite de oliva virgen extra, cuidando cada detalle del proceso, desde el árbol hasta la botella.
Bajo nuestra marca Llàgrimes del Canigó, hemos construido una forma de entender el producto basada en el origen, el respeto por el proceso y la búsqueda constante del mejor sabor.
Pero había una pregunta que llevaba tiempo rondándonos la cabeza:
¿Podemos aplicar esta misma filosofía a otros productos más allá del aceite?
La respuesta la hemos encontrado este año en Alimentaria Barcelona, donde hemos presentado por primera vez tres nuevos productos que se incorporan a la familia de Llàgrimes del Canigó.
No son aceites.
Pero nacen exactamente del mismo lugar.

Una evolución natural dentro de Llàgrimes del Canigó
Este paso no es un cambio de dirección, sino una evolución lógica.
Queremos que Llàgrimes del Canigó sea mucho más que una marca de aceite.
Queremos que sea una marca de condimentos de calidad, donde cada producto tenga sentido dentro de una misma manera de entender la gastronomía.
Durante meses hemos probado decenas de opciones, trabajado con distintos productores y descartado muchas propuestas. No queríamos ampliar catálogo sin criterio. Queríamos hacerlo con coherencia.
Porque para nosotros, cada producto que forma parte de Llàgrimes del Canigó debe cumplir los mismos estándares, independientemente de que lo produzcamos directamente o no.
Olivada Verde Arbequina: frescura y equilibrio
La olivada verde Arbequina es una incorporación que encaja de forma natural dentro de nuestra gama de condimentos.
Buscábamos una olivada que se alejara de perfiles excesivamente salinos o agresivos, apostando por un estilo más fino y equilibrado.
El resultado es una olivada suave, fresca y ligeramente dulce, que respeta la identidad de la aceituna Arbequina y se integra perfectamente en la cocina diaria.
Ideal para aperitivos, tostadas o quesos suaves, pero también como base para platos donde se quiera aportar profundidad sin dominar el conjunto.
Olivada Negra: intensidad con elegancia
La olivada negra completa esta nueva línea con un perfil más profundo y estructurado.
Elaborada con aceitunas negras maduras, presenta un carácter más intenso, con notas salinas y una mayor persistencia en boca.
El reto aquí era claro:
conseguir intensidad sin perder elegancia.
El resultado es una olivada versátil, perfecta para platos más potentes, carnes o como base en cocina, aportando complejidad y equilibrio.

Vinagre de vino tinto reserva: tradición y tiempo
El tercer producto de esta nueva incorporación es, probablemente, el más singular.
Se trata de un vinagre de vino tinto elaborado de forma tradicional y envejecido en barricas de más de 80 años.
Para desarrollarlo, desde CANIGOOIL nos hemos asociado con una bodega local que conserva estas barricas centenarias, donde el vinagre evoluciona lentamente, adquiriendo una complejidad difícil de encontrar en productos convencionales.
El resultado es un vinagre equilibrado, con una acidez redonda y elegante, acompañado de aromas profundos que evocan vino maduro, madera y tiempo.
Un producto que encaja perfectamente dentro del universo de Llàgrimes del Canigó, ampliando las posibilidades en cocina sin perder coherencia.

Una familia de condimentos con una misma esencia
Con estas incorporaciones, Llàgrimes del Canigó da un paso más para consolidarse como una marca de condimentos, donde el aceite de oliva sigue siendo el centro, pero no el único protagonista.
Estos nuevos productos no sustituyen nada.
Suman.
Amplían la experiencia.
Aportan nuevas formas de disfrutar la cocina.
Y, sobre todo, mantienen intacta la esencia:
👉 origen claro
👉 proceso cuidado
👉 y una obsesión real por el sabor
Mirando hacia adelante
Este es solo el inicio de una nueva etapa.
Desde CANIGOOIL seguiremos explorando nuevas incorporaciones para Llàgrimes del Canigó, siempre con el mismo criterio: pocos productos, pero bien elegidos.
Porque al final, no se trata de tener más.
Se trata de tener mejor.